martes, 16 de diciembre de 2008

DIA DEL ARBOL


600 personas participaron en `El Día del
Árbol´


Organizado por el Cabildo de Gran Canaria el pasado domingo en
El Monumento Natural de Bandama, ha propiciado la contribución
de la población a la recuperación del bosque termófilo en el área
con la plantación de 2.000 especies termófilas

El Cabildo de Gran Canaria, a través de su consejería de Medio Ambiente,
celebró el pasado domingo la XXXIX edición de “El Día del Árbol” con la
participación de 600 grancanarios que plantaron 2.000 especies propias del
ambiente en el Monumento Natural de Bandama, el lugar de mayor interés
botánico y geomorfológico incluido en el Paisaje Protegido de Tafira.

El objetivo de la plantación era el de promover la participación ciudadana en
la restauración de las condiciones ecológicas y paisajísticas del Monumento
Natural de Bandama, y favorecer la sensibilidad social respecto a la
conservación, protección y uso público respetuoso con los valores del espacio
natural.

La respuesta de la ciudadanía fue más que satisfactoria, 600 personas
aceptaron la invitación del Cabildo de Gran Canaria para celebrar el Día del
Árbol. Los técnicos de la Consejería de Medio Ambiente, organizadores de la
jornada, establecieron dos grupos, de modo que uno de ellos descendió hasta
el fondo de la Caldera de Bandama, mientras que el otro grupo era trasladado
a una finca privada en la zona de los Siete Lagares en Tafira Alta.

“El Día del Árbol” se completó con rutas interpretativas y un especial homenaje
a Agustín Hernández Torres, considerado el último campesino de la zona, por su
contribución silenciosa a la conservación de la zona. El otro homenajeado fue
Alex Hansen Machín, geógrafo y autor del libro “El gran volcán”, por su labor
científica y divulgativa.

La finca propiedad del Cabildo de Gran Canaria donde este año se ha
celebrado “El Día del Árbol”, está afectada por un espacio natural protegido
con la categoría de Monumento Natural, un relevante elemento de la gea que
reúne interés especial por su singularidad y por la importancia de sus valores
científicos, culturales y paisajísticos. La zona también tiene consideración de
Área de Sensibilidad Ecológica por ser sensible a la acción de factores de
deterioro y susceptible de sufrir ruptura en su equilibrio o armonía de conjunto, y
todo el ámbito territorial del Monumento Natural de Bandama además de ser
un espacio de la Red Canaria de Espacios Naturales Protegidos, forma parte de
la Red Ecológica Europea Red Natura 2000 por la presencia de hábitat de
interés.

La conservación de los valores del Monumento Natural precisa de una
regulación y control que se instrumenta con la planificación y gestión. La
planificación considera el fondo y las laderas de La Caldera de Bandama
como Suelo Rústico de Protección Natural de Regeneración cuyo destino es el
mantenimiento de la dinámica y potenciación de los procesos actuales de
regeneración natural, con vocación de servir de soporte para repoblaciones
forestales con especies termófilas con el fin de aumentar la superficie del
bosque característica del área. El importante evento de participación
ciudadana XXXIX Día del Árbol ha propiciado que la población contribuya
activamente a la recuperación del bosque termófilo en el área, a través de la
plantación de unas 2.000 plantas de especies termófilas (acebuches,
almácigos, lentiscos, retama blanca, etc…) en casi 2 hectáreas del llano
sedimentario del fondo de La Caldera.

Actuaciones de gestión en este valioso Monumento Natural activadas por el
Cabildo de Gran Canaria también están orientadas a potenciar la vegetación
termófila de la zona, como las actuaciones encaminadas a la eliminación de
especies foráneas en el suelo público del Pico de Bandama y la subsiguiente
plantación de especies termófilas (realizada a través del programa ARCEN) o el
control de especies competidoras como la zarza en La Caldera. Otras acciones
como el acondicionamiento de las infraestructuras de uso público preexistentes
en La Caldera de Bandama intentan facilitar el acceso de los visitantes
dándoles a conocer los valores de la zona: el mantenimiento de los senderos, la
accesibilidad de la Cueva de la Bodega, la rehabilitación del vallado de los
miradores de Los Cuartos y de “El Cornical” , o la instalación de mesas
interpretativas (español, inglés, alemán) que informan a los visitantes sobre el
rasgo más singular de este espacio, su peculiar génesis volcánica.

MONUMENTO NATURAL DE BANDAMA

El Monumento Natural de Bandama forma parte del Paisaje Protegido de
Tafira, un importante espacio natural de Gran Canaria situado en el sector
nororiental de la isla de 1.413 hectáreas distribuidas entre los municipios de Las
Palmas de Gran Canaria, Santa Brígida y Telde.

Su peculiar paisaje destaca por las texturas y colores que le confieren los
materiales volcánicos de sus suelos y las formas de su relieve, caracterizado por
el campo de volcanes que se alinea desde la Caldereta del Lentiscal pasando
por Bandama y siguiendo hasta los conos de Jinámar.

Síntesis entre su pasado agrícola y su presente residencial, Tafira conserva
buena parte de los atributos que le dieran fama entre los viajeros de otras
épocas por su benigno clima, por la belleza de su paisaje, por su rico patrimonio
etnográfico y por la calidad de sus vinos. Si bien la vegetación potencial se
encuentra muy alterada, podemos encontrar elementos de los bosques
termófilos, como acebuches y lentiscos, dispersos junto a especies propias del
piso basal. En laderas abundan las vinagreras y ocasionalmente dragos,
palmeras y almácigos.

Declarado Parque Natural de Bandama por la legislación canaria en 1987, se
reclasifica como Paisaje Protegido de Tafira en 1994, incluyendo en el mismo,
por su relevancia, el Monumento Natural de Bandama. La protección legal de
que goza, así como las actuaciones de conservación y reforestación que se
han venido realizando desde entonces vienen posibilitando la recuperación
natural y el disfrute ciudadano de este entrañable rincón de Gran Canaria.
El Pico y La Caldera de Bandama, un pequeño espacio natural de 325,7
hectáreas, conforman el complejo volcánico más interesante y espectacular
del volcanismo reciente en Gran Canaria. Reúne un interés especial por su
singularidad y por la importancia de sus valores geomorfológicos, florísticos,
faunísticos, paisajísticos y patrimoniales. El ámbito territorial del Monumento
Natural de Bandama tiene la consideración de Área de Sensibilidad Ecológica
(A.S.E.), Punto de Interés Geológico (P.I.G.) por el Instituto Tecnológico
Geominero de España y forma parte de la Red Ecológica Europea Red Natura
2000 como Lugar de Importancia Comunitaria (L.I.C.), fundamentado en su
interés para mantener la presencia de hábitats termófilos.

La Caldera cuenta con una red de caminos y varios miradores que se han
acondicionado para el acceso y disfrute de sus visitantes. La conciencia de su
fragilidad y de su enorme riqueza biológica y patrimonial, así como el respeto
por los otros, deben guiar la prudente conducta de quien la visita.

El manto vegetal se recupera

La cubierta vegetal que fue conformándose durante siglos, tras el enfriamiento
de los materiales volcánicos que construyeron este gran volcán, formaba parte
del antiguo Monte Lentiscal. Tras la Conquista, el entorno de La Caldera sufriría
una severa desforestación, transformándose en un paisaje eminentemente
agrícola. La vegetación natural y su fauna asociada prácticamente
desaparecerían, favoreciéndose con ello los procesos erosivos. En las últimas
décadas, el abandono de la agricultura y la adquisición de su titularidad
pública, han propiciado la progresiva recolonización vegetal y la recuperación
ecológica de Bandama.

El matorral más abundante y característico del Pico y en menor medida de La
Caldera, es el compuesto por vinagreras e inciensos. En el interior de La Caldera
encontramos variedad de especies del piso basal y manchones de bosque
termófilo, con predominio de lentiscos, acebuches y palmas canarias. En los
últimos años se han venido realizando repoblaciones con almácigos, sabinas,
hediondos, guaydiles, dragos y granadillos, entre otras. En laderas podemos
encontrar las elegantes siluetas de los cardones y el porte arbustivo de las
retamas blancas. En el interior de La Caldera se localiza un endemismo local y
exclusivo.

Un refugio para la vida animal

La Caldera de Bandama constituye un enclave importante para la fauna de la
comarca de El Monte, destacando las aves, algunos reptiles y diversa especies
de artrópodos. Entre las primeras podemos observar algunas de mayor porte
que frecuentan los escarpes rocosos, como el aguililla y el cernícalo vulgar. En
zonas abiertas cercanas a la arboleda el búho chico y la lechuza común. En el
resto del espacio, en áreas de matorral, de cultivo y bosque termófilo son
frecuentes los herrerillos, abubillas, currucas, mirlos, canarios, gorriones,
mosquiteros, petirrojos, alcaudones y bisbitas, entre otros. En cuanto a reptiles
cabe citar el lagarto canario, la lisa y el perenquén.

3 comentarios:

Gran Canario dijo...

http://www.tenerife.es/life/

http://www.tenerife.es/life/adjuntos/Protocolo_especifico_restauracion.pdf

Aquí un buen ejemplo de lo que se puede hacer con el perdido bosque termófilo de Canarias. No estaría de más que las consejerías y consejalías de medioambiente vieran este proyecto y tomaran ejemplo. En las vertientes sur de las islas se está prácticamente en estado de erosión irreversible

DORAMAS dijo...

Si señor, en esa islas, existen cosas que deberían aprender los políticos de GRAN CANARIA.
Interesante trabajo.

Anónimo dijo...
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